Houssan ha inventado una situación comunicativa clara y coherente a partir de un código dado (el lenguaje del abanico), con una emisora y un receptor bien definidos y un mensaje no demasiado bueno para el receptor...
Este es el relato:
Un día Pablo empezó a sentir algo por Marta, pero no podían hablar nunca porque no podían salir de casa por la tarde.
Al día siguiente Marta se llevó un abanico al instituto porque hacía mucho calor. Marta y Pablo se encontraron en el recreo, pero Marta sujetó el abanico abierto con las dos manos, y eso lo entendió Pablo: que era mejor que la olvidara porque ya tenía novio.
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